A lo largo del tiempo se han inventado y aceptado diferentes reglas o parámetros de acción social con las que se puede diferir o no. Están los saludos, diferentes tipos de saludos acorde a cada contexto. Por ejemplo: si llegas retrasado a una clase, ingresas y el profesor ya está hablando...opción A: si el profesor es atento pude ser que advierta tu ingreso y te haga pasar un momento vergonzoso. Opción B: el profesor simula que no te ve y puedes buscar a tus amigos para sentarte cerca de tu grupo si es posible. En ambos casos, si tienes amigos o compañeros: ¿Los saludas con un beso en el cachete o simplemente haces un ademán para no hacer mas llamativa la llegada tarde?
La cuestión es que si bien hay reglas sociales que guían el comportamiento en este tipo de situaciones aunque nadie nos la haya enseñado explícitamente, todos sentimos actuar de una determinada forma, pero algunas personas no les suceden así. Hay personas que no sienten vergüenza alguna y simplemente saludan al profesor ya los alumnos en el mejor de los casos. Como hay otras personas que se transformarían en un tomate todo maduro hasta llegar a su asiento o que son tan tomates que serían capaces de sentarse en el piso ni bien entran al salón. La verdad es que depende de cómo se sienta cada persona: un estorbo, culpables, vergonzosos, o tan bien como para dejar de lado todas estas situaciones ridículas que hacen de situaciones totalmente comunes, cotidianas, y comprensibles, algo a condenar. Quizás es una mirada un poco dramática, pero real o no?
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